El sueño sueña al soñador - Por A.D.
Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) tiene una peculiar especialidad. La de meterse, tecnología mediante, en los sueños de otras personas para obtener información; por ejemplo la combinación de una caja fuerte. Espionaje de alto nivel que trabaja directamente sobre el inconsciente, cualidad que tiempo atrás le provocó un trauma emocional que aún interfiere en su trabajo. Ahora, la nueva y más importante misión que Cobb debe encarar le impone el desafío no de robar información, sino todo lo contrario; dejar algo, más precisamente una idea.
La víctima es el heredero de un poderoso imperio económico a quien deberán "plantarle" la idea de desistir en su continuidad. Mezcla de "Misión Imposible" con "Matrix", "El Origen" va mucho más allá. No tiene pretensiones metafísicas ni acción ramplona, es una inteligente vuelta de tuerca al universo cinematográfico en general, algo a lo que su director Christopher Nolan ya nos tiene acostumbrados desde su irrupción en el medio con la notable "Memento".
Estamos ante un filme complejo, visualmente abrumador y sostenido con actuaciones de alto nivel interpretativo. Leonardo DiCaprio se consolida filme tras filme como uno de los actores más versátiles y sólidos de su generación, en tanto la francesa Marion Cotillard ofrece una performance digna de todo elogio. El resto del elenco acompaña sin desentonar en un filme que perturba los sentidos, y esto apelando a puro talento cinematográfico, sin artilugios como el marketinero y sobrevaluado 3D.
Los efectos especiales hacen visible lo imposible. Calles que se doblan, sueños dentro de sueños donde la gravedad no existe y escaleras que llevan a ninguna parte, como si se estuviera en una obra de Escher.
"El Origen" es entretenimiento de alto nivel. No se la pierdan.
Nuestra calificación: esta película justifica el 100 % del valor de una entrada.
ATENCIÓN: Tengan cuidado al adquirir sus entradas en los complejos ya que están vendiendo funciones con intervalo, es decir que interrumpen la proyección en la mitad de la trama durante diez minutos para que el público compre pochoclos. Desde ya repudiamos este accionar -especialmente en un filme que no llega a las dos horas y media de duración-que demuestra el poco respeto que estas empresas tienen por los hechos artísticos.