
A lo largo de 180 páginas la magia, el drama, el suspenso y lo irreal se dan cita una vez más en el segundo volumen de cuentos publicados de Samanta Schweblin. Con este libro, ganador del premio Casa de las Américas 2008, esta joven escritora argentina se consagra como una de las voces más originales y perturbadoras de la narrativa de ficción actual. Los involuntarios aportes de su carrera (es egresada de Diseño de Imagen y Sonido) son más que perceptibles: gran parte de sus historias tienen marcadas trazas cinematográficas. Hay una visibilidad infrecuente en sus personajes, en sus escenarios y en la forma misma del relato. En ese sentido, estamos frente a una escritora de la que es muy difícil hablar a nivel comparativo: una narradora atípica, sin antecedentes (quizá algunos relatos de Angélica Gorodischer, pero más económicos en cuanto a las palabras) ni sucesores a la vista. Con la misma asepsia con la que relata un drama familiar en "Papá Noel duerme en casa", ahonda en la fábula igualmente trágica y breve con "Mariposas". Y un cuento que respira David Lynch por los cuatro costados como "Irman", convive al mismo tiempo con los matices terrygillianescos de "Conservas". A Schweblin no le preocupa el ordenamiento de sus historias, o al menos esa es la sensación que sobreviene de la lectura continuada de este libro y del anterior, "El núcleo del disturbio" (una pequeña joya que conceptualmente supera a muchas ópera primas contemporáneas y que no es raro encontrar en mesas de saldos). Sin duda el cuento de este volumen que mejor representa el espíritu de la narrativa de Schweblin, tanto si nos acotamos al presente como si quisiéramos remontarnos a su primer libro, es "Perdiendo velocidad". En esas dos o tres páginas se conjugan las mayores virtudes de su prosa: personajes bien definidos, imágenes vívidas, el factor onírico que coquetea con la ciencia ficción y lo mágico, y su precisión afilada para el relato breve. "Pájaros en la boca" es uno de los libros más recomendables del panorama narrativo actual y corresponde a una escritora que, sin necesidad de recurrir al costumbrismo o a la inmediatez de la referencia espacio-temporal argentinas, es notablemente representativa de la literatura vernácula. María A. Melchiori

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