
Un sexagenario introvertido y frustrado. En eso siente que se convirtió Benjamín Chaparro, flamante ex prosecretario de un juzgado de instrucción. La tarde en que se festeja su retiro, planta a propios y ajenos y se hace a sí mismo una promesa: escribir, de una vez por todas. Empezar a clarificar a través de las palabras las circunstancias más sobresalientes de su existencia, más precisamente aquellas que tuvieron lugar hace treinta años. Las personas que lo cambiaron de alguna manera, aunque nadie se dio cuenta. Y el caso Colotto, sobre todo. Con un crimen como detonante, Chaparro se vale de su máquina de escribir Olivetti como si fuera un artefacto que retrocede el tiempo y revela los matices de una historia que sólo él puede contar, dándoles voz a los que hoy son apenas recuerdos; un pequeño obituariio vencido, un asesino esquivo o un viudo cuyo amor constante no dejó huella en los libros de historia, ni en los anales tribunalicios. Como objeto, la intriga; como eje, el amor en sus distintas manifestaciones. Y dos narradores en dos tiempos diferentes: el omnisciente (el novelista contando la historia de Chaparro en la actualidad) y el presencial no omnisciente (el propio personaje, Chaparro, contando su historia en primera persona, deconstruyéndola como si la volviera a vivir, veinticinco años atrás). El autor aborda las épocas oscuras previas al proceso en esta intriga policial de alto vuelo, como una especie de telón de fondo de una historia que tiene mucho más que ver con su contexto de lo que parece a simple vista. Los personajes se ponen a prueba continuamente. sus valores, su lealtad, su probidad están todo el tiempo bajo la lupa de una ética no escrita, que Sacheri realza de manera a veces erudita y a veces deliciosamente coloquial. Capaz de mechar la palabrota más burda con metáforas de arrabal y momentos de tono shakespereano, el autor puede hacer que su lector se rinda, fascinado, a esta trama hecha de momentos mínimos y personajes brumosos, en apariencia anodinos, pero que revelan en la evocación de Chaparro una estatura por momentos épica. Viene bien esta reedición de la novela de Eduardo Sacheri, a la luz del estreno de la película de Juan José Campanella (ver crítica). Viene bien, y siempre lo recomendamos, una lectura atenta del original antes de acercarse a apreciar el resultado en la pantalla grande. Sin embargo, cada relato merece ser valorado independientemente y así como la cinta de Campanella se toma sus licencias respecto del original para redondear en un muy buen filme, es bueno conocer cuáles son los aciertos que hacen del libro una experiencia única.
María A. Melchiori Leer crítica de la película

|